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Rav Ginsburgh · 137, cap. 5

תֹהוּVacío · 411
=
יֵשׁ מֵאַיִןAlgo de la nada · 411
411

= 3 × 137

El cero y el uno de la creación

La ciencia: todo el universo, en ceros y unos

0Apagado · Nada
·
1Encendido · Ser

Cada foto, cada canción, cada palabra que lees en esta pantalla es, en su capa más profunda, solo dos símbolos: 0 y 1. Apagado y encendido. Toda la civilización digital descansa sobre esos dos estados. Y los físicos llevan tiempo preguntándose: ¿será el universo mismo, en su fondo, binario? John Wheeler, uno de los mayores físicos del siglo XX, lo condensó en una frase famosa: «it from bit» —«el ser a partir del bit»—: cada partícula, cada campo, es en el fondo la respuesta a una pregunta de sí/no. La realidad, en su raíz, es información binaria.

Y lo asombroso es que el primero en construir el sistema binario ya lo veía como un secreto divino. Gottfried Leibniz, el matemático que inventó la aritmética binaria en el siglo XVII, quedó pasmado de que todo pudiera escribirse solo con 0 y 1. Lo llamó «imagen de la creación» (imago creationis): el 1 signo del ser y de Dios, el 0 signo de la nada y el vacío. Para una medalla que diseñó grabó: «para producir todo de la nada, uno basta». La creación, para él, era el paso del 0 al 1.

«Para producir todas las cosas de la nada, uno basta. (Omnibus ex nihilo ducendis sufficit unum.)»

Gottfried Leibniz, 1697 — sobre la medalla de la aritmética binaria

La Cabalá: crear es sacar algo de la nada

אַיִןNada · 0
יֵשׁAlgo · 1

El corazón de la doctrina de la creación en la tradición judía es exactamente este: יֵשׁ מֵאַיִן (yesh me'ayin) —«algo desde la nada»—. Dios no formó el mundo a partir de una materia previa; lo sacó de la nada absoluta. El Rambán (Najmánides), comentando el primer versículo de la Torá, enseña que la palabra בָּרָא (bará, «creó») dice precisamente eso: hacer surgir el ser de la no-existencia. Es el binario más fundamental que existe: אַיִן (nada, 0) y יֵשׁ (algo, 1). Crear es el paso de uno al otro —el bit primordial.

Y la Cabalá va más hondo: esa «nada» (אַיִן) no es la ausencia de Dios, sino Su presencia más oculta —una luz tan infinita que a nuestros ojos parece oscuridad—. El cero es la plenitud aún no revelada. El uno es esa misma plenitud hecha existencia. El universo, sin cesar, es traído del 0 al 1.

El número escondido en el cero y el uno

וְהָאָרֶץ הָיְתָה תֹהוּ וָבֹהוּ

תֹהוּ411
=
יֵשׁ מֵאַיִן411
=
3 × 137Kabbalah

El segundo versículo de la Torá describe el mundo en su primer instante: «y la tierra era tohu va-vohu» (Génesis 1:2) —vacío y caos, el hueco primordial antes de tomar forma—. La palabra תֹהוּ (tohu) vale en gematría 411. Y ese es exactamente el valor numérico de la frase יֵשׁ מֵאַיִן (yesh me'ayin, «algo desde la nada»): 310 + 101 = 411. Ese vacío inicial, en su número, dice precisamente el principio de la creación: algo que surge de la nada.

Y ahora el gancho final: 411 = 3 × 137. El mismo 137 que es el valor de קַבָּלָה (Kabbalah) y la constante de estructura fina que gobierna la interacción entre la luz y la materia en todo el universo —está escrito tres veces en el vacío primordial de la creación. El cero y el uno de la creación llevan, triplicado, el número de la luz.

הִתְבּוֹנְנוּת

Siéntate un momento con esto. El binario más simple posible —0 y 1, nada y ser— es el fundamento de toda computadora, de todo mensaje y, según algunos físicos, de la realidad misma. Y ese mismo binario, en el lenguaje de la Torá, es el principio de la creación: algo desde la nada. Tú también eres creado de nuevo cada mañana —traído del sueño de la nada a la vigilia del ser—. Tu vida misma es un paso incesante del 0 al 1.

Y si el número 137 —el número de la luz y el de la Kabbalah— está tres veces oculto en ese vacío inicial, quizá tu propia nada sea igual: no un hueco vacío, sino una plenitud aún no revelada. Ahí donde te ves «nada», quizá es justo el lugar donde una creación nueva está en camino.

תֹהוּ · יֵשׁ מֵאַיִן

El bit primordial de la creación

La ciencia dice que toda la realidad está hecha de 0 y 1, y Leibniz la llamó «imagen de la creación». La Cabalá lo dijo antes: crear es yesh me'ayin —algo desde la nada—. Y tohu, el vacío primordial de Génesis 1:2, vale 411 = 3 × 137: el número de la luz, tres veces, en el cero y el uno de la creación.

Del libro «137: The Riddle of Creation» de Rav Yitzchak Ginsburgh, cap. 5

Antes de toda forma, antes de toda luz, solo había dos estados: la nada y el ser, el 0 y el 1. Y en el espacio entre los dos —en el umbral donde la nada se inclina hacia el ser— ocurre la creación, a cada instante, ahora.

חַשְׁמַל

Cabalá & Filosofía Judía

Jashmal — The voice of silence