Rav Ginsburgh · 137, cap. 9
El Chashmal — el silencio que habla
La visión del carro divino
וּמִתּוֹכָהּ כְּעֵין הַחַשְׁמַל מִתּוֹךְ הָאֵֽשׁ
««...y en su interior, en el centro del fuego, algo semejante al chashmal.»»
— Yejezkel 1:4
El chashmal es la palabra más misteriosa de la Biblia. Aparece solo tres veces en el libro de Yejezkel (Ezequiel), siempre como descripción del fenómeno central de la visión del carro divino (Merkavá). Ni el ámbar, ni el electro, ni la luz: ninguna traducción captura lo que Yejezkel vio. El Talmud (Chagigah 13b) revela que חַשְׁמַל es un acrónimo de חַיּוֹת אֵשׁ מְמַלְּלוֹת — criaturas de fuego que hablan. Y enseña que esos seres funcionan en alternancia: callan cuando Dios habla, hablan cuando Dios guarda silencio.
El número que lleva su nombre
Este es el descubrimiento que hace el Chashmal único: la palabra que describe el misterio central de la visión más importante de la profecía bíblica —la visión del Carro Divino— es, en su valor numérico, exactamente la suma de las dos fuerzas que la constituyen. חש (silencio) = 308. מל (habla) = 70. 308 + 70 = 378 = חשמל. La palabra se explica a sí misma. El nombre contiene la ecuación. El misterio lleva la solución dentro.
La letra del «y» que revela 137
La letra vav (ו) es el «y» del hebreo. La letra más común del idioma. El simple conector. Pero la Cabalá enseña que toda letra puede desplegarse en tres estadios de madurez. En el primero, la letra existe como punto: solo la vav, valor 6. En el segundo, el nombre se deletrea: ואו (vav-álef-vav), valor 6+1+6 = 13. En el tercero, el milui del milui — se deletrea el nombre deletreado: ואו אלף ואו = (6+1+6) + (1+30+80) + (6+1+6) = 13 + 111 + 13 = 137.
137. La misma constante de estructura fina que determina la intensidad del intercambio entre la luz y la materia en todo el universo. La letra que significa «y» —el conector más modesto del lenguaje— cuando se despliega a su tercera dimensión, revela el número que los físicos más brillantes de la historia no han podido derivar desde primeros principios. El universo está sostenido por un gancho, y ese gancho en su plenitud vale 137.
הִתְבּוֹנְנוּת
Siéntate un momento con esto. La constante más enigmática de la física — ese 137 que sostiene toda interacción electromagnética del universo — es el valor de la vav en su plena expansión. La misma letra que en hebreo significa «y». El conector. El gancho. Todo lo que existe en el universo material se sostiene gracias a un conector que, en su dimensión más profunda, revela el número de la Kabbalah.
¿Desde qué estadio hablas tú? ¿Desde el punto — el impulso sin elaborar, la vav como 6? ¿Desde la línea — el primer pensamiento que sale, la vav como 13? ¿O desde el área — la superficie donde el silencio y el habla se integraron, la vav como 137? La práctica del chashmal consiste en atravesar los tres.
חַשְׁמַל · וָאו
El número que sostiene la creación
חש (308) + מל (70) = 378 = חשמל. La palabra más misteriosa de la Biblia lleva en sí misma la ecuación de lo que es: la síntesis del silencio y el habla. Y la letra vav — el «y» más simple del lenguaje — en su plena expansión vale exactamente 137: el número que define la fuerza de interacción entre la luz y la materia. El universo entero está sostenido por un gancho. Ese gancho, en su tercera dimensión, es la Kabbalah.
La palabra que describe el resplandor divino es, en su número, la suma exacta de lo que describe: el silencio y el habla, atados. El mundo fue creado con una palabra. Esa palabra emergió del silencio. Y en el espacio entre los dos — en el umbral donde el silencio se convierte en habla — está el chashmal.
חַשְׁמַל
Cabalá & Filosofía Judía