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Rav Ginsburgh · 137, Apéndice A

84Palabras
÷
2«mi lengua»
=
42Viajes
13.700

Junto a los ríos de Babilonia

El Salmo 137 — el salmo del destierro, medido letra por letra

Dos salmos antes de bendecir

Es costumbre recitar, antes de la bendición que sigue al pan (Birkat HaMazón), uno de dos salmos: en día ordinario el Salmo 137, y en Shabat y días de fiesta el Salmo 126. Los dos juntos forman un solo viaje: el 137 es la ida de Tzión al destierro de Babilonia; el 126 es el regreso del destierro y la alegría de la redención.

Y los dos se sostienen sobre una sola palabra. En Bamidbar (Números) 33:2 está escrito: «Y Moisés escribió los orígenes (מוֹצָאֵיהֶם) de sus viajes… y estos son sus viajes según sus orígenes». La palabra «origen», «punto de salida» —מוֹצָא, motzá— vale 137. Irse y volver son, las dos, un movimiento hacia el origen.

«Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentamos y también lloramos, al recordarnos de Tzión.»

Tehilim (Salmos) 137:1

Ochenta y cuatro palabras, y la lengua justo en medio

לְשׁוֹנִיPalabra 42
|
לְחִכִּיPalabra 43

El Salmo 137 tiene exactamente 84 palabras. La mitad de 84 es 42 — el mismo número de campamentos que Israel recorrió en el desierto (Bamidbar 33; Rashi ad loc.). ¿Y dónde cae exactamente la palabra número 42? En לְשׁוֹנִי, leshoní, «mi lengua». La número 43 es לְחִכִּי, lejikí, «a mi paladar».

Las dos palabras vienen del juramento más famoso del salmo: «Si te olvido, Jerusalén… que mi lengua se pegue a mi paladar». El salmo se parte exactamente donde la lengua se pega al paladar: en la frontera entre el habla y el enmudecer. Y en la tradición, la lengua y el paladar son dos puntos de origen distintos del sonido en la boca — dos «manantiales» de la voz.

Ahora suma el valor numérico de esas 42 primeras palabras — desde el עַל inicial hasta לְשׁוֹנִי. El resultado es 13.700. Exactamente cien veces 137: el número de קַבָּלָה (Cabalá) y el mismo número que en física mide el acoplamiento entre la luz y la materia.

317 — el salmo que se firma a sí mismo

עַל100
+
הַסָּֽלַע165
+
יהוה×252
=
317Letras del salmo

El salmo tiene exactamente 317 letras — y 317 es una permutación de los dígitos de 137. Pero la firma va más hondo: su primera palabra, עַל («junto a»), vale 100; su última palabra, הַסָּלַע («la roca»), vale 165; y el Nombre de Dios (יהוה = 26) aparece dos veces. 100 + 165 + 52 = 317. El salmo escribió el número de sus propias letras en su comienzo, su final y su Nombre divino.

Y el valor numérico del salmo entero es 24.255 = 55 × 441. 55 es הַכֹּל («todo») y 441 es אֱמֶת («verdad», que además es 21 al cuadrado). Y la suma de esos dos números, 55 + 441, da 496: מַלְכוּת, Maljut, «Reinado» — la última sefirá, la que carga el exilio.

Y un detalle pequeño que lo abre todo: el salmo empieza con la letra עַיִן (en עַל) y termina con esa misma letra (en הַסָּלַע). עַיִן significa «ojo». El destierro se abre con un ojo que llora y se cierra con un ojo que sigue mirando — tal como promete Yeshayahu (Isaías) 52:8: «porque ojo a ojo verán, cuando el Eterno regrese a Tzión».

1.820 — el sello del último versículo

עOjo · 70
×
יהוה26
=
1820Versículo final

El salmo termina con su versículo más duro — el grito de un pueblo arrasado contra el imperio que lo arrasó. Los comentaristas clásicos lo leen no como una orden sino como una demanda de justicia; y en la lectura cabalística, «los pequeños de Babel» son las crías del mal mismo, y «la roca» (הַסֶּלַע) es un nombre de Dios: la roca contra la cual todo eso acaba deshaciéndose.

Y ese mismo versículo lleva un sello encima. Su valor numérico completo es 1.820: es decir, 70 × 26 — el número de la letra עַיִן («ojo») multiplicado por el Nombre de Dios. Y 1.820 es exactamente la cantidad de veces que el Nombre יהוה aparece en toda la Torá (contado y verificado sobre el texto masorético, incluyendo las formas con prefijo como לַיהוה y וַיהוה).

De modo que la última palabra del salmo del destierro —su línea más amarga— vale exactamente tanto como todas las veces que Dios escribió Su Nombre en la Torá. En el punto más hondo del exilio está presente, entera, la firma de Dios.

El regreso — 137 como suma de dos cuadrados

הָלוֹךְ יֵלֵךְ121 = 11²
+
בֹּא יָבֹא16 = 4²
=
137קַבָּלָה

Y ahora el salmo gemelo, el 126 — el salmo del regreso. Su versículo final pone lado a lado dos movimientos complementarios: «Andando anda y llora el que lleva la bolsa de semilla; viniendo viene con canto de alegría el que trae sus gavillas». El hebreo dice cada verbo dos veces: הָלוֹךְ יֵלֵךְ («andando anda») y בֹּא יָבֹא («viniendo viene»).

הָלוֹךְ יֵלֵךְ vale 121 — que es 11 al cuadrado. בֹּא יָבֹא vale 16 — que es 4 al cuadrado. Y 121 + 16 = 137. La ida y la venida, el llanto y la alegría: dos cuadrados perfectos que juntos hacen el número de la Cabalá.

Todo número puede escribirse con cuatro cuadrados como máximo; pero un número que se escriba con solo dos es raro. La diferencia entre las dos raíces de 137 (11 y 4) es 7. Construye la serie f(n) = n² + (n+7)² empezando en n = −3: 25, 29, 37, 49, 65, 85, 109, 137… 137 es el octavo término, justo en el centro de los trece primeros — y la suma de esos trece términos es 1.781, o sea 13 × 137.

Y un último giro: en el Salmo 126 hay una palabra que se escribe de un modo (שְׁבוּתֵנוּ) y se lee de otro (שְׁבִיתֵנוּ). Si sumas el valor total del salmo leído tal como está escrito más el valor leído tal como se pronuncia, obtienes 24.660 = 180 × 137. Y esos dos números son vidas humanas: los 180 años de Itzjak (Génesis 35:28), la vida más larga de los patriarcas; y 137, la edad que más se repite en la Torá — Ismael, Leví y Amram.

הִתְבּוֹנְנוּת

Siéntate un momento con esto. El salmo que canta el momento más devastado de la historia judía —sentarse en tierra extraña y no poder cantar— es el que lleva dentro la arquitectura numérica más fina del libro de los Salmos. Exactamente 84 palabras. Exactamente 317 letras. Un corte exacto en la palabra «mi lengua». Lo que parece derrumbe puro está medido por dentro hasta la última letra.

Y la pregunta personal es esta: ¿dónde está tu destierro? ¿Qué parte de tu vida se ve tan rota que no puedes cantar dentro de ella? El salmo no dice que el dolor no sea real. Dice que el dolor está contado. La lengua que se pega al paladar es exactamente el punto medio — no el final.

Después de ese punto el salmo sigue recordando; y su salmo compañero llega a los que salieron llorando y vuelven con las gavillas. La ida vale 121, el regreso 16, y juntos hacen 137. Ninguno de los dos está completo sin el otro.

עַל נַהֲרוֹת בָּבֶל

El salmo medido en el destierro

84 palabras, cortadas en «mi lengua»: las 42 primeras = 13.700 = 100 × 137. 317 letras = primera palabra (100) + última palabra (165) + dos veces el Nombre (52). El salmo entero = 24.255 = הַכֹּל (55) × אֱמֶת (441), y 55 + 441 = 496 = מַלְכוּת. Y el último versículo = 1.820 = 70 × 26: tanto como todas las veces que el Nombre de Dios está escrito en la Torá.

Del libro «137: The Riddle of Creation» de Rav Yitzchak Ginsburgh, Apéndice A

Colgaron las arpas de los sauces y se negaron a cantar. Pero escribieron el salmo. Y ese salmo — escrito en el punto más hondo del destierro — está sellado de principio a fin con un ojo, y contado con un Nombre que nunca se fue.

חַשְׁמַל

Cabalá & Filosofía Judía

By the Rivers of Babylon · Jashmal