Rav Ginsburgh · 137, cap. 10

496

El abrazo cósmico

El universo se separa — y algo invisible lo sostiene en un abrazo. Maljut (Reino) = 496.

248Abraham · E8
+
248E8
=
מַלְכוּת496

El universo que huye

En 1929 Edwin Hubble descubrió que las galaxias se alejan de nosotros: cuanto más lejos, más rápido. El universo no está quieto — se expande. Y en 1998 llegó un hallazgo aún más perturbador (Premio Nobel 2011): esa expansión no se frena, sino que se acelera. A cada instante, el espacio entre las galaxias se estira más y más rápido.

Aquí hay un enigma que la física aún no resuelve. A lo que impulsa la aceleración se le llama «energía oscura»; a lo que mantiene unidas a las galaxias pese a ella, «materia oscura». Nadie sabe qué son. Juntas forman cerca del 95 % de todo el universo. Es decir: todo lo que vemos —estrellas, planetas, nosotros— es apenas el 5 %. El 95 % es oscuro y desconocido.

Si vence la expansión, el universo algún día se desgarra (el «Gran Desgarro»). Si vence la gravedad, colapsa sobre sí mismo (el «Gran Colapso»). El universo pende entre dos fuerzas: una que expande, otra que retiene.

««¿Quién extiende los cielos como una cortina, y los despliega como una tienda para habitar?»»

Yeshayahu (Isaías) 40:22

El abrazo y la creación continua

La Cabalá conoce esas dos fuerzas desde hace mucho. Una que expande, vuelca y da — masculina, como el sol de día. Y otra que recibe, pone límite y abraza — femenina, como la luna de noche. Rav Ginsburgh lo llama «el abrazo cósmico»: los anillos en expansión del universo son «abrazados» desde afuera por una fuerza opuesta que le impide estallar.

Y algo más hondo: la creación no fue un evento del comienzo que ya terminó. Según la enseñanza del Baal Shem Tov (fundador del jasidismo, recogida en el Tania), Dios re-crea el mundo a cada instante. Cada momento es un nuevo Big Bang; en cada instante se insufla nueva luz al punto inicial y brota un nuevo anillo hacia afuera. Lo decimos cada mañana: «el que en Su bondad renueva cada día, de continuo, la obra de la creación».

הַמְחַדֵּשׁ בְּטוּבוֹ בְּכָל יוֹם תָּמִיד מַעֲשֵׂה בְרֵאשִׁית

«…renueva cada día, de continuo, la obra de la creación» — oración matutina (Yotzer Or)

496 — el número que sostiene

מַלְכוּתReino · 496
=
248Abraham
×2
E8×E8Cuerdas

Esa fuerza receptiva que contiene tiene un nombre en la Cabalá: מַלְכוּת (Maljut), «Reino» — la última y más femenina de las sefirot, la fuerza que pone límite y rige. Su valor numérico es exactamente 496.

Ahora el asombro: en la teoría de cuerdas, para que las ecuaciones del universo sean consistentes (la cancelación de anomalías, Green–Schwarz 1984), el grupo de simetría del universo debe tener exactamente 496 dimensiones — sea SO(32) o E8×E8. El mismo número de Maljut. Además, 496 = 2 × 248, y 248 es a la vez el valor de «אברהם» (Abraham) y la dimensión del grupo E8. Y 496 es un «número perfecto» (igual a la suma de sus divisores) y el triángulo del número 31 = אל (un Nombre de Dios, «Kel»).

Y, por supuesto, 137 también está aquí: 1/137 es la constante del intercambio entre la luz y la materia — el «matrimonio» del electrón y el fotón. El 137 define la unión de luz y materia; el 496, la estructura que el universo necesita para no deshacerse.

הִתְבּוֹנְנוּת

Siéntate un momento con esto. Vives en un universo que a cada instante se separa más rápido — y aun así no se deshace. Algo lo sostiene en un abrazo; algo lo re-crea a cada momento. No fuiste lanzado de la nada a este instante y luego abandonado: estás siendo creado de nuevo ahora mismo.

Y esas dos fuerzas también están en ti: una que vuelca, da, se expande; y otra que limita, recibe, abraza. Una vida rectificada no es ni Gran Desgarro ni Gran Colapso, sino el pacto entre ambas — el mismo equilibrio que mantiene en pie al universo.

מַלְכוּת · בְּרִית יוֹמָם וָלָיְלָה

El pacto del día y la noche

El universo pende entre dos fuerzas: la expansión (día, sol, masculino) y el abrazo (noche, luna, femenino). Jeremías dice que las leyes de la naturaleza descansan sobre «el pacto del día y la noche». El número de esa fuerza que contiene —מַלְכוּת, Maljut— es 496: la misma dimensión que la teoría de cuerdas necesita para que haya universo. A lo que la ciencia llama «oscuro», la Cabalá lo llama abrazo.

Del libro «137: The Riddle of Creation» de Rav Yitzchak Ginsburgh, cap. 10

El universo huye de sí mismo, y algo lo retiene. A cada instante termina, y a cada instante vuelve a nacer. En la distancia entre los dos — en ese abrazo que la ciencia llama oscuro — el mundo sigue vivo.

חַשְׁמַל

Cabalá & Filosofía Judía

Jashmal — La voz del silencio