Rav Ginsburgh · 137, cap. 14

זSiván · 7
+
לTishrei · 30
+
קAdar · 100
137

Simetría CPT — cuando el tiempo corre hacia atrás

La ley que el cosmos jamás viola

CCarga
PEspacio
TTiempo

En la física de partículas hay tres «espejos». C: invertir la carga (cambia cada partícula por su antipartícula). P: invertir el espacio (intercambia izquierda y derecha, como una imagen en el espejo). T: invertir el tiempo (pasa la película al revés). Ninguno por separado se conserva siempre — por ejemplo, la fuerza nuclear débil rompe la simetría P. Pero aquí está el asombro profundo: si inviertes los tres a la vez —C y P y T juntos— el universo que resulta es exactamente idéntico al nuestro. Hasta hoy, jamás se ha observado en el laboratorio una violación de la simetría CPT.

Es uno de los principios más profundos de la física moderna: enlaza la teoría de la relatividad, el espín de las partículas y el principio de exclusión de Pauli. Y el propio número 137 —la constante de estructura fina que fija la intensidad del intercambio entre la luz y la materia— se define con una ecuación que incluye la carga eléctrica (e) y la velocidad de la luz (c); es decir, carga, espacio y tiempo. El misterio del 137 está escrito en el lenguaje de esas tres simetrías.

««Las leyes de la ciencia no distinguen entre la dirección hacia adelante y hacia atrás del tiempo.»»

Stephen Hawking, Breve historia del tiempo

Mundo, año y alma

עוֹלָםMundo · espacio · P
שָׁנָהAño · tiempo · T
נֶפֶשׁAlma · carga · C

El texto más antiguo de la Cabalá, el Séfer Yetzirá («Libro de la Formación», atribuido a Abraham), divide las veintidós letras hebreas en tres grupos. Cada grupo lleva tres dimensiones de la realidad: una dimensión espacial (עוֹלָם, olam, «mundo»), una temporal (שָׁנָה, shaná, «año») y una anímica (נֶפֶשׁ, néfesh, «alma»). Siglos antes de que la física descubriera el CPT, la Cabalá ya había levantado la creación sobre esas tres columnas.

Y la correspondencia es exacta. El espacio (olam) es la P — paridad, izquierda y derecha. El tiempo (shaná) es la T. Y la carga (C) es el alma (néfesh): en física, la carga es la fuerza de energía de una partícula; en el ser vivo, esa misma fuerza es la vida, el alma. Los tres espejos de la física son las tres dimensiones de la creación cabalística.

137 escondido en la rueda del año

זSiván · 7
+
לTishrei · 30
+
קAdar · 100
=
137קַבָּלָה

De los doce signos del zodíaco, solo tres son «pares» —su nombre está en plural—: los Gemelos (תאומים, Géminis), la Balanza (מאזנים, Libra) y los Peces (דגים, Piscis). Esos tres signos dobles corresponden justamente a paridad, tiempo y carga. Y sus meses son Siván, Tishrei y Adar. El Séfer Yetzirá asigna a cada mes una letra: Siván → zayin (ז) = 7; Tishrei → lámed (ל) = 30; Adar → kuf (ק) = 100. Suma: 7 + 30 + 100 = 137. El número de la física, escondido en la rueda del año hebreo.

Y dos de esas tres letras —kuf (ק) y lámed (ל)— son letras de la propia palabra «קַבָּלָה» (Kabbalah), que también vale 137. Aún más hondo: la décima palabra de la Torá es תֹהוּ (tohu, «caos»); sus tres letras suman 411 y su promedio es exactamente 137. El número está cosido por todas partes en el tejido de la creación.

תְּשׁוּבָה

Teshuvá — volver atrás en el tiempo

Aquí está lo más deslumbrante. Al nivel subatómico, las leyes de la física no distinguen entre el pasado y el futuro (simetría T). Un positrón —el anti-electrón— puede leerse como un electrón que se mueve hacia atrás en el tiempo. El tiempo, en su raíz, va en los dos sentidos.

Y la teshuvá (retorno, arrepentimiento) es la simetría T del alma. El mes de Tishrei —cuyo nombre תִּשְׁרֵי empieza con las tres últimas letras del alfabeto (resh-shin-tav) pero en orden invertido— es el mes del regreso. Los sabios enseñan que la teshuvá hecha por amor convierte las faltas intencionales en méritos: no solo borra el pasado, lo reescribe. El Talmud dice: «en la Torá no hay antes ni después». El pasado no está sellado.

Este es el mensaje práctico para hoy: lo que haces ahora puede alcanzar hacia atrás y sanar lo que ya ocurrió. Un acto de retorno, hecho por amor, viaja hacia atrás en el tiempo.

עוֹלָם · שָׁנָה · נֶפֶשׁ

Los tres espejos que son uno

Carga, espacio y tiempo (CPT) — alma, mundo y año. La física dice que el universo solo es completo y simétrico cuando los tres se invierten juntos; la Cabalá dice que la creación brota de un punto donde izquierda y derecha, pasado y futuro, masculino y femenino aún no se han separado. Y en las letras de los tres meses —7 + 30 + 100— late ese mismo 137: el número de la Kabbalah y el número de la luz.

Del libro «137: The Riddle of Creation» de Rav Yitzchak Ginsburgh, cap. 14

El universo solo se muestra entero cuando se para ante los tres espejos a la vez: carga, espacio y tiempo. Y lo asombroso es que el tercer espejo —el tiempo— puede correr hacia atrás. Es decir: nada está verdaderamente perdido. Lo que hoy haces por amor todavía puede redimir el ayer.

חַשְׁמַל

Cabalá & Filosofía Judía

Jashmal — La voz del silencio